Amar a un Escorpio no es nada fácil, y es que nadie mejor que tú sabe que eres un amante muy complicado. Eres capaz de mostrarte como un volcán o como un témpano de hielo, pero tu atractivo y tu magnetismo aturden a los inocentes corazones, se prendarán fácilmente de ti, aunque no logren entenderte.Cuando te enamoras, necesitas poseer absolutamente al objeto de tus deseos. Desearás hablar interminablemente con tu pareja, saberlo todo de ella, absorberla, dominarla... y más de una vez te sucederá que cuando hayas llegado a conocerla plenamente pensarás que es poco interesante. Tu deseo de poseer al otro no está tan motivado por el cariño como por el afán de poder.
El tremendo secretismo que conservas te puede llevar a vivir romances muy apasionados, ocultos, con personas prohibidas o casadas, por ejemplo. Y es que el riesgo y la pasión son grandes atractivos para ti.
Sin casi preverlo, te las apañas para generar conflictos con tu pareja, para provocar discusiones y altibajos arrebatados en vuestra relación. Nada te gusta más que los dramas apasionados seguidos de una inolvidable reconciliación. Pero apenas sí soportas ser el perdedor, y si tu amor te engaña, te deja o te pone en ridículo, buscarás alguna forma de venganza. Como eres tan orgulloso, aunque sepas que la culpa de la ruptura ha sido tuya, raramente intentarás recuperar a esa persona a la que querías tanto. Para vivir de forma sana tu vida sentimental, necesitas aprender a canalizar tu extremada y magnética pasión.